Exigen
que cese la discriminación a personas con tatuajes y perforaciones
• Hay que hacerse perforaciones y tatuajes en lugares
establecidos para evitar transmisión de infecciones como hepatitis y VIH
• Las perforaciones en el pene
no rompen el condón
Christian Rea Tizcareño
21/12/2006
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Foto:
Archivo Clarín |
México DF, diciembre 21 de 2006 Para
denunciar los actos de discriminación cometidos en su contra, las personas con
tatuajes y perforaciones hicieron un llamado a la sociedad mexicana en la
glorieta de Insurgentes el pasado 14 de diciembre a través de un acto público.
Ante la mirada de aproximadamente un centenar de curiosos y
fotógrafos, la manifestación dio inicio con una suspensión corporal –un joven
fue enganchado por la piel y sostenido en el aire durante unos cinco minutos-;
mientras que el activista Dante Salomo exponía a los medios de comunicación la
exclusión de la que son objeto e invitaba a los asistentes a que mostraran sus
tatuajes y perforaciones en señal de protesta.
Entre el gentío y la música de batucada se encontraba Adriana, una
estudiante de la licenciatura en negocios internacionales, en el Instituto
Politécnico Nacional (IPN), quien contó a NotieSe que en su escuela sufre
discriminación por tener piercings en la cara. “Hay profesores que con el
simple hecho de verme me han tratado de una manera despectiva. Una maestra me
dijo: ‘que mal aspecto, ¿cómo una futura licenciada puede tener eso en la
cara?, me da cosa verte, me das asco, jamás en la vida trabajaría con una
persona como tú’”.
Comentó que en una ocasión se quitó del rostro las perforaciones para una
entrevista de trabajo, y la aceptaron; pero a los cuatro meses le hicieron un
estudio socioeconómico, donde le descubrieron que también tenía tatuajes, y
simplemente la despidieron.
Mencionó que los tatuadores y perforadores deben estar regulados
por la Secretaría de Salud (Ssa) para evitar la transmisión de cualquier
infección como el VIH/sida o la hepatitis. “Hay gente que se establece en la
calle sin pedir permisos, por eso hay que fijarse. No es lo mismo en un puesto
ambulante, que en uno establecido que cumple con todas las normas oficiales de
salud”.
Según Dante Salomo, la policía comúnmente los ve como “sospechosos” de algún
ilícito y los llega incluso a torturar. Asimismo, la discriminación que sufren
los tatuados y perforados se da principalmente en el ámbito laboral, en el
sector salud y en las instituciones educativas. Por ejemplo, el reglamento de
la carrera de medicina en el Tecnológico de Monterrey prohíbe que sus estudiantes
tengan dichas prácticas, indicó.
Uno de los más graves problemas ocurre cuando una persona sin
recursos económicos decide borrarse el tatuaje para conseguir un puesto
laboral, pues recurre a métodos insalubres como quemarse con ácido, con cigarros
o se lo raspa con navajas. “Tus capacidades, estudios y conocimientos no
cambiaron ni cuando te lo hiciste, ni cuando te lo quitaste”, señaló.
Salomo realizó entre abril y junio pasado una campaña contra
Las perforaciones en el pene no rompen el condón
Desde la secundaria, Luis Ángel tatuaba y perforaba a sus amigos.
Utilizaba la misma cuerda de guitarra para toda
Aprendió su oficio mediante publicaciones, recomendaciones de médicos y la
propia práctica. La mitad de su cuerpo, según describió, esta formado por
libélulas, lagartijas y nomos, “es un cuento y la otra mitad será algo
siniestro”
Dijo que los tatuajes más pedidos en México son los prehispánicos,
los de género chicano, las Vírgenes, los Jesuscristos y alambres de púas. Los
precios varían, según el lugar y el tamaño. Una perforación puede costar desde
150 hasta 800 pesos. La más pedida es la de la lengua y la menos es en
genitales. Mientras que un tatuaje puede valer de
En el pene, por ejemplo, la perforación más común es el Príncipe Albert,
inspirado en la historia del personaje del mismo nombre. Es una arracada que va
de la uretra al glande que se introduce por medio de una cánula curva. No rompe
el condón porque no es una joyería con picos. Se le recomienda al cliente que
se abstenga de tener relaciones por lo menos un mes y mantenga una higiene en
el órgano, explicó.
Finalmente, Luis Ángel expresó: “me identifico con los abuelitos
porque cuando van a subir al metro o al microbús son los últimos que entran, y
yo soy también el último que entra o no me dejan entrar. Con los gays igual,
por el morbo, cuando los ven besándose. Nos miran como un fenómeno”.
Para ponerse en contacto con los promotores de la iniciativa, se puede escribir
al siguiente correo: no_discrimines_tatus@hotmail.com