Denuncian exclusión por tatuajes y pearcing
Yanet Aguilar Sosa
El Universal
Miércoles 13 de junio de 2007
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La
discriminación que sufren algunos jóvenes mexicanos llega a extremos pavorosos:
varios de ellos se han quedado con cicatrices porque sus padres les han
arrancado un pearcing, pero también por sí mismos se han infringido lesiones
graves cuando han intentado borrar con ácidos ese tatuaje que les ha impedido
conseguir un empleo.
Creyeron que eran dueños de su cuerpo y decidieron
tatuárselo o hacerse una perforación, no pensaron que ese acto podría causarles
problemas, ser considerados delincuentes, ser levantados por policías que les
siembran droga o, lo menos, ser objeto de miradas de repudio.
De esas historias sabe Dante Salomo, el joven dueño de
una tienda de perforaciones e impulsor de la Primera Encuesta Nacional contra
la discriminación y la violación de los derechos de las personas tatuadas y
perforadas.
Aunque es una muestra pequeña, participaron 598
personas de todas las edades, 214 mujeres y 384 hombres; ellos manifestaron
haber sufrido distinción, restricción, exclusión, represión y violencia verbal
y física por llevar un solo tatuaje o tener una perforación.
Se sabe y se reconfirma con la encuesta, que la mayor
discriminación la sufren los jóvenes y no tan jóvenes en el trabajo porque no
pueden conseguir un empleo o justo al pasar al examen médico son rechazados,
sin que interese su nivel de estudios o capacidad para ocupar el puesto.
Sin embargo, la escuela también es foco de
discriminación, abundan los casos en los que a los estudiantes no les permiten
hacer los exámenes o les bajan puntos en las materias debido a que portan un
arete o tienen un tatuaje en alguna parte del cuerpo que sea visible.
Dante Salomo asegura que a su estudio llegan casos
extremos de discriminación no sólo en el trabajo, sino en la escuela, la calle
y en el sector salud. Por ejemplo: "Sigue el estigma de que personas
perforadas o con tatuajes, o la misma práctica de estas actividades, es un serio
riesgo para adquirir VIH y yo me puse a investigar y no encontré un solo caso;
son estigmas que se siguen manejando y que nos afectan porque ahora los chavos
ya dicen: ´me quiero hacer un tatuaje y perforar, pero no me van a dar empleo y
además me va a dar sida´, es información negativa para seguirnos
estigmatizando".
La encuesta que es parte de la campaña Contra la
discriminación y la violación de los derechos de las personas tatuadas y
perforadas, que ha incluido recopilación de firmas, manifestaciones y por supuesto
la encuesta nacional realizada entre el 13 de diciembre de 2006 y el 19 de
marzo de 2007, es abanderada por el diputado panista Miguel Ángel Herrasti,
quien incluso ya propuso la iniciativa de Ley ante la Asamblea Legislativa del
Distrito Federal, para reformar el Artículo 4 de la Ley contra la
discriminación, donde no están incluidos los tatuados y perforados como grupo
vulnerable.
La discriminación que sufren los mexicanos los ha puesto ante la disyuntiva de seguir siendo ellos los dueños de sus cuerpos, tatuarse, perforarse y no aspirar a un empleo formal, o quedarse con las ganas, porque incluso en el lugar más escondido y portando overol, son discriminados y rechazados.