DOUG MALLOY Y JIM WARD

Renacimiento de las perforaciones

 

Las perforaciones en el cuerpo son antiguas y no siempre, por distintas razones, venerables. Por muchos años también fueron un fenómeno underground que por fin sale a la luz.

Puede decirse que el resurgimiento de las perforaciones exóticas se debe a un hombre: Doug Malloy. Otros pueden darse el crédito, pero Malloy, más que nadie, creó la leyenda y la ciencia del fenómeno de las modernas perforaciones.

Doug Malloy, millonario excéntrico que al principio de los setenta organizaba las Tattoo & Piercing Parties, que se trataban de comidas en la parte trasera de un restaurante en Los Ángeles, E.U., con el fin de intercambiar opiniones con la gente que poseía tatuajes o perforaciones.

Después de investigar descubrieron que todos tenían objetos extraños en sus perforaciones como seguros, aretes de mujer, anzuelos o bien todo lo que encontraban. De ahí surgió la necesidad de crear un grupo para investigar cuáles eran los materiales que empleaban otras culturas.

Tiempo después Malloy conoció a Jim Ward, quien tenía experiencia en la fabricación de joyería, así que Doug lo abasteció de lo necesario a fin de que creara un pequeño taller en su hogar.

Se puede decir que todo comenzó con las experiencias en los Tattoo & Piercing Parties sobre todo con la motivación de Doug para hacer más perforaciones y con la joyería de Jim Ward de mayor calidad.

Jim ya conocía el movimiento leather -gusto por la onda piel- cuando radicaba en Nueva York en 1968. En este lugar perforó sus pezones por primera vez, pero no quedaron bien hechas las perforaciones, así que posteriormente lo intentó con alguien más experimentado y hasta la fecha conserva la joyería en ellos. Posteriormente, Ward se mudó a Denver, en donde perforó sus genitales de manera experimental. Es obvio que se sumergió completamente en el mundo del piercing y tras sus investigaciones y experimentos creó una de las cadenas más importantes e innovadoras del mundo: Gauntlet. Además de estas boutiques de perforaciones, complementó su idea con una revista informativa, P.F.I.Q., en la cual ejerce como director.

Con el boom de las perforaciones Jim tiene clientes de todo tipo, desde personas conservadoras hasta las que gustan poseer más de 200 perforaciones en el cuerpo.

Jim Ward asegura que las personas que se perforan lo hacen principalmente por gusto o fines estéticos; la siguiente razón sería por cuestiones místicas o curativas; aunque existe otro motivo: las perforaciones con fines sexuales, en las cuales hay dos divisiones, para prevenir el acto sexual o para aumentar la sensibilidad. Pero en las perforaciones sexuales, sea cuál sea el motivo, se alcanza otra dimensión.

Por ética, Jim considera que no se debe perforar a personas que estén influenciadas por su pareja o por cualquier otra persona ya que, aclara, si una persona lo desea debe hacerlo con entrega, si no se pierde el sentido. Agrega:

"Si perforas a una persona influenciada es como participar en una violación, y yo no quiero formar parte de eso".

JIM WARD

La regla final: Siempre que uno perfora o se perfora existe algún riesgo; el cual puede terminar en desastre si el perforador no sabe lo que hace, o bien si el cliente no sigue las recomendaciones para la curación. Por tanto, ambas partes deben responsabilizarse de llevar sus actos con ética y compromiso.

 

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