- Ser perforado en un estudio escrupulosamente
higiénico, por un perforador consciente y limpio, que use uno o varios
pares de guantes de látex nuevos durante la perforación.
- Ser atendido por un perforador
profesional tranquilo y amable que te brinde confianza y seguridad.
- Ser perforado con una aguja nueva
y esterilizada, que al final del trabajo se deseche en un contenedor
especial para agujas usadas.
- Rehusarte a que se emplee una pistola.
- Exigir la joyería apropiada tanto
en medida como en material y diseño. La plata, cobre, chapa de oro,
entre otros metales, no son recomendables para perforaciones corporales.
- Ser informado sobre los cuidados
y tener acceso a consultas con el perforador, quien tiene la obligación
de responder satisfactoriamente tus dudas sobre las perforaciones.