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FAKIR MUSAFAR El moderno primitivo
Si hablamos de las perforaciones corporales entonces es inevitable hacer mención del Fakir Musafar. Nació en agosto de 1930 en Aberdeen, Dakota del Sur. Sin el Fakir no habría un movimiento llamado Modernos Primitivos. Musafar inspiró el legendario libro Re/Search, conocido como la Biblia de las modificaciones y rituales corporales de la época moderna. Hoy en día, a la edad de 68 años, sigue siendo el voceador del movimiento. Con su base en San Francisco, este activista tiene su propia publicación, Body Play, organiza seminarios, rituales y perforaciones con su esposa, la francesa Cleo, y maneja una de las más exitosas escuelas de perforaciones. Musafar desde joven fue una persona extraña, todo lo que a él le parecía natural, racional y sensible, era antinatural y repulsivo para los demás. Desde niño le fue difícil incorporarse a la sociedad. Cuando creció, supo que tenía la habilidad de la quinaestecia -capacidad para soportar el dolor-. Un día casualmente miró a una persona tatuada y comprendió que su cuerpo era sólo de él y que tenía un incontrolable deseo de marcarlo y perforarlo. Su primera perforación fue por inspiración de unos nativos del pacífico que vio en un ejemplar de la revista National Geographic. Sus experimentos, tales como las modificaciones, ritos primitivos y actos sagrados, los mantuvo en secreto ante su familia; no fue hasta que conoció el movimiento sadomasoquista, de la costa oeste de Estados Unidos, en los años setenta, que decidió darse a conocer como el Fakir Musafar, nombre que tomó de un faquir del siglo pasado, cuando leyó algo sobre este personaje en un viejo reportaje de "Believe it or not". El Fakir pensaba que, en Estados Unidos, en los años setentas sólo eran siete las personas que tenían perforaciones, ellos vivían en diferentes partes del país; Musafar radicaba en California, otros en Florida y en Nueva York. Obviamente cada quién se sentía original, pensaban que eran la única persona que poseía perforaciones corporales, hasta que curiosamente se conocieron por medio del excéntrico Doug Malloy, que pertenecía a este reducido grupo. Entre ellos existía un gran denominador: sus tatuajes y sus perforaciones, estas últimas realizadas por sí mismos. Junto con los demás, Musafar decidió investigar y experimentar en su propio cuerpo para poder seleccionar y conocer qué era lo mejor para cada tipo de perforación. Con el tiempo, descubrieron qué tipo de metal era el más recomendable y coincidieron en el metal quirúrgico de alta calidad. Jim Ward y el Fakir crearon la revista P.F.I.Q. pero cuando la trataron de comercializar, en los puestos de periódicos fueron rechazados, porque la cultura de las perforaciones todavía no encontraba un espacio dentro de la sociedad, aunque la pornografía siempre lo ha tenido. La lucha siguió y hoy en día la revista P.F.I.Q. es una de las más especializadas de Body Piercing, al igual que su peculiar revista Body Play. La comunidad sadomasoquista de San Francisco lo invitó a participar con ellos, porque reconocieron que mucho de lo que él hacia eran actos similares a los que ellos realizaban: tales como experimentos con perforaciones, ritos de tortura de los indios, quemaduras, constricción del cuerpo, etc. Todo iba muy de la mano con los juegos de disciplina de esta congregación. Musafar nos ofrece la posibilidad de que la revolución sexual que nos trajo el sadomasoquismo y el fetichismo no es solamente para incrementar la sexualidad, sino que es parte de un proceso mucho más grande de cambios, una evolución espiritual, la cual eventualmente crea una sociedad basada en normas totalmente nuevas. "Creo -menciona el Fakir Musafar- que finalmente estamos en un punto en donde todo está permitido y nada está excluido. Hemos estado viviendo en una mentira, una desilusión, y ahora es tiempo para nosotros, tiempo para juntar las cosas que deberían haber estado juntas desde un principio, al igual que en otras culturas en donde la sexualidad, lo espiritual y Dios estaban en la misma caja, de donde nunca fueron separados." Muchos de nosotros debemos de reconocer que hasta la fecha tenemos problemas para relacionarnos con la gente por miedo a ser rechazados o por no ser aceptados en ciertos círculos por nuestras excentricidades. El mundo ha cambiado, sigue rodando y el permitir o permitirnos mostrar nuestra personalidad y nuestros gustos sólo nos hace ser más humanos y con una identidad más fuerte y definida.
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