HISTORIA DE LAS PERFORACIONES

Origen y significado

 

Aunque muchos no lo crean, las perforaciones han acompañado al hombre a través de su historia, algunas de ellas tienen un significado sorprendente, mientras otras sólo se han incorporado con fines estéticos. A fin de conocer más acerca de su historia y origen, a continuación presentamos una lista de las perforaciones tradicionales y otras que jamás hubieras imaginado.

Sin lugar a dudas, las perforaciones del lóbulo son las más comunes. Actualmente, ni en los hombres son mal vistas como sucedía hace años. No hay dos orejas iguales, así que al momento de perforar no hay lugares específicos, todo es de acuerdo a la estética de cada persona.

El cartílago de la oreja y el tragus son perforaciones tradicionales que en la actualidad han ganado mucho terreno. Su historia se remota a cualquier época, país o tribu, ya que siempre han estado presente en la historia del hombre, principalmente con fines estéticos.

La perforación daith -inteligencia en hebreo- se coloca estéticamente en el cartílago justo arriba de la entrada al oído, sin embargo, no todas las personas tienen esta parte de piel en la oreja. El rook consiste en una o más perforaciones en la parte del cartílago situadas arriba y adentro de la concha de la oreja.

Al igual que el labio y la lengua, la ceja ha ganado mucha popularidad en los últimos años. Se recomienda utilizar, durante el tiempo de curación, argollas de calibre 16, ya que las más delgadas podrían ser rechazadas. Una vez cicatrizada la perforación, se pueden emplear broqueles, antes son incómodos para realizar la limpieza.

En los últimos años nada ha captado más la atención como la perforación en la lengua. Hoy en día es una de las más populares. Esta se emplea principalmente para estimulación sexual. Acude con un profesional, ya que en ese lugar existen diferentes venas y puntos que no se deben tocar. Una mala perforación en ese lugar puede afectar dramáticamente el sentido del gusto.

Por miles de años, las perforaciones del labio y la mejilla fueron comunes en muchas tribus alrededor del mundo. En los últimos años han ganado popularidad entre los nuevos aborígenes. Ambas son perforaciones sencillas, en los labios es posible utilizar una argolla o broquel y en la mejilla únicamente broquel.

La perforación de la nariz ha sido muy común en un sinnúmero de culturas por lo que aparece frecuentemente en libros y revistas antropológicas. Desde hace años es aceptada dentro de la sociedad actual para hombres y mujeres. Se pueden usar argollas o broqueles en esta zona, pero es preferible utilizar argolla en su inicio, ya que es más fácil y cómodo para realizar la limpieza. Asimismo, la argolla no obstruye el espacio para cicatrizar y desinflamar la hinchazón que se presenta en los primeros días.

La perforación del septum -se realiza en medio de los orificios de la nariz, abajo del tabique nasal- ha sido y sigue siendo una tradición en muchas culturas del mundo. En la actualidad, se puede apreciar desde la remota Australia hasta en las calles de las grandes urbes en Europa y América. Los adornos de plumas, conchas, garras, dientes de animales o hasta argollas de oro son muy comunes para usar en este lugar.

Una línea derecha entre las pupilas de los ojos cruzando el puente de la nariz es el lugar ideal para la perforación del bridge horizontal. Los mayas la usaban para quedar bizcos, ya que era símbolo de belleza. También se puede perforar verticalmente, aunque en esa posición existen más posibilidades de que el cuerpo la rechace.

Las perforaciones de los pezones tienen gran tradición. Los romanos usaban argollas en ellos como símbolo de coraje y virilidad, además de accesorio para su vestimenta, pues las empleaban para amarrar sus capas. También era muy común entre las mujeres de alta sociedad en la época victoriana, ya que las empleaban para alargar y agrandar sus pezones y con ello conseguir mayor estimulación sexual. A finales de 1890, en París, fue una moda emplear argollas en los pezones, por lo que exclusivas tiendas de la ciudad desarrollaron anillos de oro para insertarlos en dicho lugar; además, algunas mujeres unían sus argollas con una fina cadena que dejaban colgar entre sus senos. Asimismo, esta perforación también fue empleada por los kabyle, una casta al norte de Argelia, y por diferentes tribus de indios, ubicados actualmente en el estado de Texas, Estados Unidos. Hoy en día, la perforación de los pezones se utiliza básicamente para provocar la estimulación sexual; especialmente en el movimiento sadomasoquista ha logrado gran difusión. Esta debe ser realizada por un profesional, ya que nada más ellos saben dónde y cómo se debe perforar el pezón para el uso que pretende el cliente. Los pezones de la mujer se perforan en la tetilla, mientras que a los hombres en la areola. Esta perforación no debe ser muy profunda.

El ombligo perforado es símbolo de realeza en el viejo Egipto. Un ombligo muy profundo era considerado un premio, pero los tiempos cambian. Hoy en día esta perforación está de moda entre hombres y mujeres. Para poder penetrar esta zona, el ombligo debe estar bien formado. La perforación normalmente se realiza en la parte de arriba de la apertura. A fin de que la curación sea más rápida, lo más seguro es utilizar una argolla al principio, ya que permite limpiar mejor el área. El efecto visual de esta perforación es sensual y provoca una mirada en la zona pélvica. No te sorprendas si en el tiempo de curación esa zona se nota rojiza. Sin lugar a dudas, esta es una de las perforaciones más delicadas.

Las perforaciones de la mano generalmente son hechas en el tejido entre los dedos, la carne entre el dedo pulgar y el índice es el lugar más apropiado para colocar una argolla. Esta es nueva en nuestra sociedad y con muchas complicaciones para curar, ya que está situada en un lugar que esta en continuo contacto con bacterias.

El Prince Albert, llamado anillo del vestir por los mercenarios victorianos, fue usado originalmente para asegurar los genitales masculinos en la pierna izquierda o derecha, pues en aquella época los hombres usaban dice que el príncipe Alberto usaba esta perforación para jalar con el anillo su miembro hacia atrás y lograr que éste no resaltara, ello con el fin de no ofender a la Reina. Hoy se utiliza básicamente con propósitos eróticos. La perforación pasa por la uretra en la base del glande, por lo que es un tanto riesgosa y debe hacerse sólo por un profesional. El príncipe Alberto no requiere de muchos cuidados durante el tiempo de curación, ya que la orina al ser estéril limpia la zona y la ayuda a sanar rápidamente. Sin embargo, es importante considerar el diámetro de la argolla, pues si ésta es demasiado pequeña podría ser incómoda cuando el miembro esta erecto. Pero sin lugar a dudas esta es una perforación donde el procedimiento es rápido, el dolor mínimo, la curación pronta y el placer eterno.

El uso de dydoes -perforación lateral en el glande- es reciente. Con esta se recupera gran parte de la sensación que se haya perdido con la circuncisión; además no es únicamente placentera para el hombre, pues durante la penetración los dydoes también provocan una sensación de placer a la pareja. La falta de interés en la vida sexual se ha despertado con estas perforaciones.

El ampallang, relativamente desconocido para el mundo occidental, fue establecido en la India. En aquel país lo colocaban a los niños como un rito para introducirlos a la pubertad; esta ceremonia generalmente era presidida por una anciana del pueblo, quien perforaba con un broquel horizontalmente del centro del glande hacia arriba de la uretra. También se han encontrado datos del uso del ampallang en Nueva Guinea, Borneo y algunas partes de las Filipinas. Esta perforación aumenta la sensibilidad tanto para el perforado como para su pareja. Hay quienes dicen que muchas mujeres no desean la penetración si el miembro de su hombre no tiene tal perforación.

Como se explica en el Kama Sutra, el libro hindú del amor, el apadravya es una de las tantas ornamentas que se utilizan durante la penetración para estimular a la pareja.Los dravidianos, gente al sur de la India, aseguraban que la palabra apadravya también se refiere a un objeto que traspasa el miembro del hombre. La perforación es vertical y pasa por el glande, a veces también por la punta. Ésta no es tan empleada en nuestros días.

La perforación del frenum, el pedazo de piel perdida abajo del glande, es de origen europeo. En el pasado sirvió principalmente para dos objetivos: estimulación sexual y castidad, ya que colocaban ciertos tipos de candados en el frenum para prevenir la cópula. Un castigo especial era el Franey Cage, con una cadenita amarraban el frenum a una segunda perforación en la base del pene para evitar que se masturbaran. Sin embargo, en la actualidad el uso de esta perforación tiene que ver únicamente con placer, ya que si se coloca una argolla alrededor del pene por el frenum, con un diámetro adecuado para que quede cómodamente ajustado, provoca una extrema sensación erótica y mantiene el miembro erecto por más tiempo. Una perforación rápida y simple, lo más importante es medir con exactitud el diámetro de la pieza de joyería.

Entre los árabes, el día que se transforman de joven a hombre es de honor y orgullo, sus parientes y amigos organizan una fiesta, el regalo es una argolla. Es una perforación ceremonial, la argolla se coloca entre los testículos y el pene, del lado izquierdo del escroto. Así, según ellos, es imposible que los testículos regresen a la ingle de donde bajaron en su niñez. Sin embargo, esta perforación no debe ser tan profunda porque en el escroto existen muchos órganos que podrían lastimarse. Esta es conocida como hafada -aunque Doug Malloy la llamaba bag piercing- y es la evidencia visual que la persona ya es hombre. Los más ricos colocan piedras preciosas, las más caras de la zona son las perlas de Kuwait. La perforación es rápida, la cicatrización es un poco lenta, pero provoca gran estimulación sexual en la persona que la posee.

En nuestros días el guiche también es común entre los nativos del Pacífico Sur. La perforación se hace en la pubertad, en el pedazo de piel entre el escroto y el ano. Anteriormente, se usaba la punta de un cuchillo para hacer la perforación, después se colocaba una correa de cuero en el lugar. Los individuos menos primitivos adoptaron esta sensible perforación, actualmente el rito es más sencillo e higiénico. Una vez cicatrizada se pueden colgar adornos los cuales provocan gran sensación. El guiche es una de las perforaciones más eróticas que existen. A los occidentales de esta época les gusta mucho, aunque por el uso del pantalón tarda en sanar alrededor de seis meses, además los que ya tienen esta perforación dicen que por supuesto vale la pena soportar la curación para después disfrutar. Un poco de presión sobre la perforación aumenta el placer y un toque especial a la hora del clímax provoca un orgasmo más intenso y prolongado. Consulta a tu perforador profesional.

En el pasado, cuando se utilizaban las perforaciones con fines de castidad, tanto hombres como mujeres fueron víctimas. En la antigua Roma y Grecia, a los esclavos hombres les colocaban un candado en el prepucio o foreskin -repliegue de piel que cubre el glande del pene-, en las mujeres el objeto fue puesto en los labios vaginales. Sin embargo, estas perforaciones no son raras hoy en día aunque ya no se utilicen para prevenir la castidad. En Europa están en competencia con el anillo del dedo como símbolo de matrimonio.

Al igual que los hombres, las mujeres también tienen opciones para disfrutar igual que ellos. La historia relata que en lugares como Etiopía, Roma, India, Persia, entre otros, las perforaciones en las mujeres se empleaban principalmente para limitarlas de su libertad sexual. Al perforar los labios vaginales (menor o mayor) e insertar algún tipo de candado, el propósito era asegurar que la mujer no iba a tener relaciones con un hombre que no fuera su esposo o en el caso de las esclavas alguien no aprobado por su dueño. Las mujeres de las Islas Carolinas no tenían esos problemas, para ellas la perforación del labio era completamente estética y para estimulación sexual al rozar la argolla al caminar. La mujer de hoy la usa con el mismo propósito, generalmente opta por los labios menores ya que es más sencilla la colocación y cicatriza más rápido.

Las perforaciones en el clítoris aún no son tan comunes. La principal razón es que existen pocas mujeres con el clítoris suficientemente largo (aproximadamente de 6 mm) para perforarlo. Hasta la fecha no se ha encontrado algo significativo de su historia. Se puede colocar la argolla sobre el clítoris de manera horizontal o vertical. No se recomienda utilizar joyería de calibre inferior al 16.

El clithood -tejido ubicado sobre el clítoris- es una de las perforaciones más nuevas y populares entre las mujeres. Al igual que el clítoris se puede perforar horizontal o verticalmente, de acuerdo con la anatomía de la mujer. Cuando se perfora verticalmente se recomienda una argolla pequeña que pueda recargarse directamente sobre el clítoris para provocar así una placentera sensación al caminar o durante el acto sexual. La perforación horizontal va arriba del clítoris, en el tejido que cubre al mismo. Se recomienda una argolla más grande que deje caer la bola del arete sobre el clítoris para provocar mayor placer.

El triángulo es una perforación erótica en los genitales femeninos. Se puede comparar con el guiche y frenum del hombre. Esta perforación, al contrario del clithood, se coloca en el tejido atrás del eje del clítoris y arriba de los labios menores, frente al hueso púbico. Se puede sentir la zona al tocar el tejido atrás del clítoris con los dedos. Este lugar es muy seguro y casi imposible de que el cuerpo lo rechace por encontrarse atrás de un músculo y en una zona donde la piel es abundante. Cuando jalas o juegas con la argolla estimulas directamente el clítoris. El triángulo es una buena opción para las personas que no tienen el clítoris suficientemente largo para ser perforado.

La envidia que sentían las mujeres de la perforación del guiche en el hombre ya pasó a la historia con la perforación fourchette. La colocación del fourchette es vertical y entra aproximadamente de 10 a 15 mm dentro de la vagina y sale entre ésta y el ano, en la zona conocida como perineo. Esta puede abarcar hasta 2 cm de tejido, según cada persona. La mayoría de las mujeres tiene un doblez natural, el cual identifica el lugar de la perforación. El tejido es muy blando y no necesita mucha presión para atravesar la aguja.

 

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