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INDIOS CUNA Legendarios panameños
En la cultura cuna las mujeres gozan de diversas ornamentas que sirven para enaltecer su belleza, protegerlas de los malos espíritus y representar su estatus social. Entre las mujeres cuna existen diferentes ritos, el primero en su vida se realiza al nacer y se denomina "Ico-inna" (la fiesta de la aguja). Se trata de una celebración familiar con motivo de la perforación del septum; la misma partera hace el rito, usa aceite de coco como antiséptico, penetra un hilo y a los cinco días se instala la primera argolla, la cual generalmente es de oro macizo. Esta nariguera o argolla aumenta de tamaño, y en algunos casos también de grosor, conforme va creciendo la mujer. En la cultura cuna la mujer es muy preciada, por ello desde su nacimiento se implementan diversas ornamentas para de esta forma protegerla o aumentar su belleza. A diferencia de otros pueblos, donde las mujeres usan joyería después de la pubertad, las niñas cunas de alrededor de cuatro o cinco años emplean atuendos y adornos similares a los de una mujer adulta. Los adornos de la mujer son variados y en eventos especiales como ceremonias, congresos o fiestas, utilizan joyería de oro y enormes pectorales del mismo metal. Las joyas de las cunas no son hechas por ellas mismas; éstas son realizadas por orfebres de las ciudades de Colón y Panamá, quienes van al pueblo de San Blas, pueblo cuna, e incluso llegan artesanos de Colombia para hacer este tipo de trabajo que demandan los indios. Los aretes que usan en la oreja pueden llegar a medir 15 centímetros o más; para evitar la incomodidad del peso usan una fina cuerda encima de la cabeza a fin de sostenerlos. Con relación a los hombres, todavía se pueden encontrar algunos con los lóbulos perforados, sobre todo en las ceremonias. Probablemente a finales del siglo pasado aún usaban la perforación del septum. Otra característica cuna es la pintura facial. Las mujeres usan la semilla del Palo Santo para dibujar una línea negra desde la frente hasta la punta de la nariz, lo cual sirve, según su cultura, para alejar a los malos espíritus.
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